Oración de Sanidad
Antonio Apablaza

Antonio Apablaza

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¿Cómo puedo ser sanado? Dios tiene muchas maneras de sanarnos basándose en la obra redentora de Cristo. Es algo por lo que Jesús ya pagó, algo por lo que sufrió. Su deseo de que usted sea sanado y camine en sanidad divina es la razón por la que Él pasó por tanto dolor y sufrimiento. En la cruz él tomó sobre sí mismo el dolor y el sufri­miento de la humanidad. Bíblicamente usted puede recibir sanidad a través de 12 maneras;

Sanidad por medio de la imposición de manos (Lucas 4:40). Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de diversas enfermedades los traían a él; y él, poniendo las manos sobre cada uno de ellos, los sanaba.

Sanidad a través de la liberación (Mateo 8:16). Y cuando llegó la noche, trajeron a él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos.

Sanidad gracias a romper maldiciones (Gálatas 3:13) Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero.

Sanidad por medio de ungir con aceite (Marcos 6:13). Y echaban fuera muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos, y los sanaban.

Sanidad a través de la fe (Marcos 11:23) Porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: Quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho.

Sanidad mediante poder o un toque (Marcos 5:29-30). Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote. Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?

Sanidad mediante la presencia de Dios (Lucas 5:17). Aconteció un día, que él estaba enseñando, y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley, los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, de Judea y Jerusalén; y el poder del Señor estaba con él para sanar.

Sanidad a través de la oración (Mateo 21:22). Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.

Sanidad por medio de dones de sanidades (1 Corintios 12:9, 28). A otro, fe por el mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu. Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente, apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.

Sanidad gracias al ayuno (Isaías 58:8). Entonces nacerá tu luz como el alba, y tu salvación se dejará ver pronto; e irá tu justicia delante de ti, y la gloria de Jehová será tu retaguardia.

Sanidad por medio de la Palabra (Salmos 107:20). Envió su palabra, y los sanó, Y los libró de su ruina.

Sanidad a través de paños o ropa (Hechos 19:12). de tal manera que aún se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían.

DECLARACIONES DE SANIDAD POR MEDIO DE JESÚS CRISTO.

Por las llagas de Jesús he sido sanado. Tomó mi enfermedad; llevó mi dolor. Creo que es la voluntad de Dios que yo sea sano.

En el nombre de Jesús, rompo toda maldición de enfermedad, de dolencia y de muerte prematura de mi cuerpo.

En el nombre de Jesús, rompo toda maldición de brujería y destrucción sobre mi cuerpo de ambos lados de mi familia.

En el nombre de Jesús, le hablo a toda enfermedad en mi cuerpo y le ordeno que se vaya.

En el nombre de Jesús, le hablo a la diabetes, la hipertensión, el cáncer, el ataque cardíaco, la embolia y la esclerosis múltiple. Sean removidas y echadas al mar.

Le hablo a los problemas de corazón, riñón, espalda, pulmón e hígado. Sean removidos y echados al mar.

Le hablo a los problemas sanguíneos, esqueléticos y óseos. Sean removidos y echados al mar.

Le hablo al lupus y a cualquier otra enfermedad. Ordeno que se vayan de mi cuerpo.

A cada enfermedad y dolencia oculta, ordeno que se vayan de mi cuerpo en el nombre de Jesús.

Artritis, dolor y reumatismo, deben irse en el nombre de Jesús.

Ordeno a todo dolor que se vaya de mi cuerpo en el nombre de Jesús.

Vengo en contra de cualquier problema de la piel en el nombre de Jesús.

Le digo a las infecciones que se vayan de mi cuerpo en el nombre de Jesús.

Le hablo a los problemas respiratorios, asma, fiebre del heno, sinusitis, congestión del pecho y neumonía que se vayan de mi cuerpo en el nombre de Jesús.

Los problemas en las coyunturas deben irse en el nombre de Jesús.

Vengo en contra de cualquier problema y enfermedad que me afectan como mujer: lupus, quistes de fibromas y tumores en los órganos femeninos. ¡Ordeno que se mueran esos tumores! Suelto el fuego de Dios para quemarlos en el nombre de Jesús.

Vengo en contra de problemas nerviosos, insomnio y reflujo ácido. Dios no me ha dado espíritu de temor, sino de amor, poder y dominio propio.

Los problemas de corazón y circulatorios, los ritmos cardiacos irregulares y la embolia deben dejar mi cuerpo. Soy templo del Espíritu Santo. Váyanse en el nombre de Jesús.

Le hablo a los desórdenes digestivos y a las alergias a ciertos alimentos. No tienen lugar en mi cuerpo. Deben irse en el nombre de Jesús.

Rompo cualquiera y todas las adicciones a las píldoras analgé­sicas en el nombre de Jesús.

Discos deteriorados; discos herniados; problemas de médula espinal, espalda y cuello: sean alineados y acomodados de vuelta en su lugar en el nombre de Jesús.

Libero milagros de sanidad en mi cuerpo en el nombre de Jesús.

Creo en Dios por milagros de sanidad en mi vida y en mi familia dondequiera que vaya en el nombre de Jesús.

Gracias, Señor, por sanarme y liberarme de toda enfermedad y de todo dolor en el nombre de Jesús.

Declaro milagros, sanidades, señales y prodigios. Sean soltados en mí en el nombre de Jesús.

Gracias, Señor, porque la salud y la sanidad están viniendo ahora sobre mi vida.

Señor, perdóname por permitir que cualquier temor, culpa, auto rechazo, odio a mí mismo, falta de perdón, amargura, pecado, soberbia o rebelión haya abierto la puerta a cualquier enfermedad o padecimiento. Renuncio a estas cosas en el nombre de Jesús. 

Rompo, reprendo y echo fuera a todo espíritu de cáncer que intente establecerse en mis pulmones, mis huesos, mi pecho, garganta, espalda, columna, hígado, riñones, páncreas, piel o estómago, en el nombre de Jesús.

Reprendo y echo fuera todo espíritu que cause diabetes, hiper­tensión, presión baja, infarto, embolia, falla renal, leucemia, enfermedades sanguíneas, problemas respiratorios, artritis, lupus, Alzheimer o insomnio en el nombre de Jesús.

Echo fuera a todo espíritu de enfermedad que haya entrado en mi vida mediante la soberbia y el orgullo, en el nombre de Jesús.

Echo fuera a todo espíritu de enfermedad que haya entrado en mi vida mediante un trauma o accidentes, en el nombre de Jesús.

Echo fuera a todo espíritu de enfermedad que haya entrado en mi vida mediante el rechazo, en el nombre de Jesús.

Echo fuera a todo espíritu de enfermedad que haya entrado en mi vida mediante la brujería, en el nombre de Jesús.

Reprendo toda enfermedad que quiera venir a carcomer mi carne en el nombre de Jesús (Salmos 27:2). “Cuando se juntaron contra mí los malignos, mis angustiadores y mis enemigos, para comer mis carnes, ellos tropezaron y cayeron.

Rompo toda maldición de malestar y enfermedad, y le ordeno a todo espíritu hereditario de enfermedad que salga (Gálatas 3:13). “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero “

Ninguna plaga o enfermedad se acercará a mi morada (Salmos 91:10). “No te sobrevendrá mal, Ni plaga tocará tu morada “.

Le ordeno a todo germen o enfermedad que toque mi cuerpo, que muera en el nombre de Jesús.

Soy redimido de la dolencia y la enfermedad (Gálatas 3:13). “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero) “

Me libero de toda enfermedad (Lucas 13:12). “Cuando Jesús la vio, la llamó y le dijo: Mujer, eres libre de tu enfermedad.  

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Dios mío, me arrepiento de todos mis pecados y te pido perdón. Reconozco que Jesús cargó con mis pecados para morir en la cruz en mi lugar, y que resucitó de entre los muertos para darme vida eterna. Le abro mi corazón para que venga y viva en mí. Declaro que a partir de hoy, me determino a seguir por siempre los pasos de Jesús para ser como él, y cumplir mi propósito de vida en esta tierra. Amén. 

Si usted ha hecho esta oración, por favor, escríbanos un mensaje, queremos saber de usted, y poder ayudarle en esta nueva etapa de su vida. ¡Felicidades!

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